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teatro e educación, expresión dramática, expresión teatral, conduta dramática, xogo dramático, xogo de roles... puro teatro


domingo, 19 de febrero de 2012

Razones para una integración. Let's University


Should I Stay or Should I go? Let’s University

Manuel F. Vieites

(Siga hasta el final, no se vaya a perder lo mejor)

Agora que ya parece que la unanimidad reclamada en relación con la no integración en la universidad de las enseñanzas artísticas superiores no es tal, quienes reclaman viejos consensos nunca actualizados (y por tanto susceptibles de ser revocados), hacen valer sus argumentos en contra de la integración de las enseñanzas artísticas en la universidad, y honestamente he de decir que los tales argumentos tienen muy poco peso. Ellos dirán que son los nuestros los que fallan, y sus razones tendrán y las respetamos, pero nosotros también tenemos derecho a pensar y a decidir sobre nuestro futuro como docentes. No más tutelas, por favor.

Me refiero a una carta que ha dirigido el Sr. Jordi Font, Director General del Institut del Teatro de Barcelona a los asociados a la Asociación de Directores de Escena de España, en respuesta a una carta por mí dirigida a los integrantes de la Asociación de la que yo sí formo parte. Destacando el profundo respeto y cariño que siento y sentiré por el Sr. Font, pues la discrepancia no debe eliminar el afecto, he de decir que no puedo estar en mayor desacuerdo en él, y por lo que expondré, pero siempre con respeto y consideración, porque no hay verdades absolutas, sino formas de ver la realidad y de relatarla. Yo me posiciono, con mis opiniones, pero siempre con afecto y respeto, lo cual, infelizmente, no ha sido recíproco. A veces para combatir las opiniones se combate a quién las expone, lo que es un síntoma...

En primer lugar se dice que la universidad “ambiciona” nuestras enseñanzas “para levantar sus rentabilidades, pero que no está dotada para ellas ni puede garantizar las condiciones debidas”. Leyendo tal afirmación parece como si las universidades públicas españolas fuesen instituciones neoliberales que tienen como único objetivo la rentabilidad económica, lo cual no es cierto, pues sabemos de numerosas universidades que están siendo gestionadas con criterios muy progresistas (que para sí quisieran otros centros educativos) y nada economicistas. Una afirmación de tal calibre incluso podría llevar a pensar que la Conferencia de Rectores de Universidades de España es una sucursal de la Trilateral o del Foro de Davos. Y no es así. En la Universidad, como en los centros superiores de enseñanzas artísticas, como en los institutos o centros de primaria, y como en botica, hay de todo, como en el cuerpo social. Y no lo es, no lo olvidemos, porque si la universidad operase con esos criterios de rentabilidad, habría muchos años que habrían cerrado numerosas titulaciones que económicamente no son rentables pero que académicamente son pertinentes y muy necesarias, y por eso se mantienen, para proteger y promocionar el conocimiento.

Decir que las universidades no “están dotadas” para las enseñanzas artísticas, ni “pueden garantizar las condiciones debidas” no se atiene a los hechos, pero además convierte a las enseñanzas artísticas en una especie de iniciación mesiánica y ritual que ofrece una imagen poco conveniente de la misma y nada aconsejable por las perversiones a que ha dado lugar. No alcanzo a entender cómo una universidad puede garantizar condiciones adecuadas para impartir materias tan diversas y en tan diversas áreas del saber y con una dimensión tan orientada a la práctica (Iniciación en deportes: Vela, Gestión de la energía Térmica, Genética aplicada, Arquitectura de ordenadores, Dinámica de grupos…), en unas instalaciones más que adecuadas y con recursos de muy diverso tipo (incluso con líneas de investigación competitivas a nivel europeo o mundial que redundó en tantas y tantas bolsas de investigación para su alumnado), y no las vaya a garantizar para otras enseñanzas. Y en cuanto a las condiciones debidas, debo recordar que en estos momentos hay “aulas de teatro” en la universidad que cuentan con un presupuesto de funcionamiento superior al de no pocos centros superiores de enseñanzas artísticas, y en ocasiones con algunos equipamientos superiores. Ahora bien, también habremos de decir que en el caso de la integración, se trata de un acuerdo a varias bandas (del que hablaremos en breve para señalar condiciones por parte de los centros) en las que los centros aportan también dotaciones y condiciones, con lo que el conjunto final es superior a la suma de las pares. Pura lógica sistémica.

En segundo lugar se dice que “la incorporación de las artes al esquema universitario no daría más de si de lo que ya dieron las facultades de Bellas Artes, bastante alejadas de lo que debe ser una escuela de arte, debido al corsé universitario al que están sometidas”. Vaya, vaya, como si el corsé de los centros de secundaria fuese liviano, y eso lo podemos decir quienes lo padecemos un día sí y al otro también. No creo oportuno decir lo que se dice de las facultades de Bellas Artes, porque pudiera ser que quienes habitan esos centros y esas titulaciones piensen justo lo contrario, y aún a pesar de los problemas que pudieran tener esos centros (como los tienen los nuestros, y muchos). Pero es que además se olvida el hecho de que prestigiosas entidades de formación artística están en la universidad de todo el mundo y ello no sólo no ha encorsetado su funcionamiento sino su que lo ha potenciado. No podremos aprender de esos centros? Lo que habremos de hacer es negociar adecuadamente las condiciones de integración para poder mejorar nuestro funcionamiento, y superar así algunas cuestiones que pudieran afectar a ese funcionamiento. Pero en todo caso decir lo que se dice de las facultades de Bellas Artes tal vez pudiera ser, con todos los respetos, una muestra de la falta de conocimiento del mundo universitario. Y digo “pudiera”.

En tercer lugar se pide un ecosistema propio que garantice las condiciones imprescindibles para la vida y el desarrollo de las artes”, como si las ingenierías, las ciencias médicas u otras enseñanzas no lo precisasen, y no lo tuviesen. Precisamente, lo que habría que hacer, para garantizar esa especificidad, sería demandar la autonomía de los centros ante otras facultades y la creación en el seno de las universidades de “núcleo superiores de enseñanzas artísticas”, con denominaciones varias. Así, en Vigo podría crearse un Conservatorio Superior de Música y Artes Escénicas, con grados en danza, música y arte dramático, en tanto en otra comunidad se podría crear un Instituto Superior de Artes, con grados en música, arte dramático y diseño. Ese es un ecosistema propio, que permite que las artes permanezcan en contacto y aprovechen todas las sinergias derivadas del mismo. Entrar en la universidad no supone perder autonomía, antes al contrario.

En cuarto lugar, y eso es lo más importante, se habla de la universidad en un tono general que acongoja. He de decir que desde el preciso momento en que se inició el proceso de implantación de los nuevos grados, desempeño mis funciones docentes en la ESAD de Galicia y en la Universidad de Vigo. Y tengo, en consecuencia, la vivencia de ser profesor en dos grados de dos instituciones diferentes. Y he de subrayar que las condiciones, recursos y medios de que dispongo en la Universidad de Vigo son muy superiores a las que disfruto en la ESAD de Galicia, no hay comparación posible, e imparto materias prácticas. Pero haciéndome a un lado, he de destacar que las condiciones del alumnado son exponencialmente diferentes, pues los alumnos/as de la Universidad de Vigo tienen una serie de medios y recursos que nuestros alumnos y alumnas ni sueñan con tener (residencias, bibliotecas, aulas de trabajo, becas, ayudas, servicios, dotaciones…). Y he de decir que en mi primer año como asociado hube de impartir una materia “Procesos de intervención socioeducativa” en la que tenía 9 alumnos matriculados, por lo que desarrollamos un temario eminentemente práctico centrado en el diseño de proyectos de intervención. Un hecho, que no argumento, contra el típico y manido tópico de las ratios.

Creo que no podemos admitir que se nos diga a quienes estamos impartiendo docencia en la universidad cómo es la docencia en la universidad, y se nos advierta de sus males, y que además lo hagan personas que no están ejerciendo esa función. Porque creo que por muchos problemas que queramos imaginar, las condiciones de trabajo, pero sobre todo las circunstancias que habita el alumnado son sensiblemente mejores. Mejorables siempre, pero mucho mejores.

En último lugar, hay que decir que en todo debate de ideas se producen desencuentros, incluso polémicas agrias, pero lo que debe prevalecer siempre es el respeto profundo por la posición del otro, por el discrepante. No puedo ni debo admitir frases como “No es eso, amigo Vieites, no es eso”, con una tonalidad conmiserativa, e incluso dogmática, que está fuera de lugar, porque da la impresión de que hay personas que están en posesión de la verdad, y de una verdad absoluta que no admite cuestionamientos. “El Vieites”, como ahora se le conoce, lleva 32 años de ejercicio de la función pública, de los cuales la mitad los ha ocupado en gestión directiva, y salvo los tres primeros años de nombramiento en la ESAD de Galicia con su creación, siempre elegido a través de los órganos colegiados correspondientes; y por eso “el Vieites” sabe algo de educación, también de educación universitaria, porque fue y es profesor asociado de la Universidad de Vigo. Si “el Vieites” ambicionase tanto estar en la Universidad, no tendría más que intentar convertir la plaza de asociado en plaza de titular, y disculpen la inmodestia, pero a sus 55 años tiene méritos sobrados para hacerlo. Por eso, no es de eso de lo que hablamos, sino de otras cosas. Hablamos de derecho a la educación del alumnado, y de mejorar en la medida de lo posible las circunstancias en las que ejercer ese derecho, pero también de mejorar las condiciones de los centros y de su profesorado. Y hablamos también de dignificación y legitimación de unas enseñanzas que son superiores, sí, pero de segunda. Y “el Vieites”, como ahora le dicen. tiene derecho a opinar por su cuenta, sin tutelas, y eso sí, opina en su nombre, siempre a título individual. Por eso para mí, eso es eso, precisamente eso, y nada más que eso: Let’s University, sin tópicos, sin miedos, sin complejos.
Algunas personas pedimos la plena integración en la universidad, pero al hacerlo, no estamos proponiendo entregar un cheque en blanco a nadie. Entendemos que se debe hacer un informe para trasladar al Ministerio y a la propia CRUE aquellos aspectos que se debieran considerar para que esa integración sea plenamente satisfactoria para las partes, sobre todo para el alumnado. No hablamos de una entrega sin condiciones, sino de un proceso de adscripción de cuatro o cinco años que termine en integración. Y por ello y para ello en breve daremos a conocer el documento titulado “Bases para un proceso de integración de las EEAASS en la universidad”. Un documento que seguramente habrán de firmar los numerosos centros que se están sumando a este movimiento, y que lo hacen después de que los claustros y los consejos escolares se hayan manifestado.
Una última cuestión, a modo de parábola. Estos días los medios de comunicación de Galicia recogen la polémica que se ha generado en dos ayuntamientos de Lugo, Valadouro y Alfoz. Los vecinos, ante la que está cayendo solicitan de forma unánime la integración de los dos municipios en uno solo, y los únicos que se oponen son los alcaldes y los concejales. Pues eso.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Parabéns, Vieites. Serio e contundente. O que precisamos neste momento. Xa basta de tutelas e de intereses individuais.