un espazo para o estudo da conduta dramática / da pedagoxía teatral

teatro e educación, expresión dramática, expresión teatral, conduta dramática, xogo dramático, xogo de roles, pedagoxía teatral, pedagoxía do teatro..., puro teatro


viernes, 24 de febrero de 2012

Let's University. Novedades importantes. La lucha continúa

Nos llegan noticias de que los órganos colegiados de la Escuela Superior de Arte Dramático de Galicia han decidido apoyar el proceso de integración de las enseñanzas artísticas superiores en la universidad. No ha sido su director; ha sido el Claustro de profesoras y profesores y el Consejo Escolar. Enhorabuena.

En un blog amigo encontramos artículos muy interesantes que informan de la genealogía del despropósito que ha llevado al desastre actual. Es muy interesante para ver cómo se han cocinado determinadas cosas en todo este asunto, y cómo se han cocinado en apariencia en representación de todos pero sin contar prácticamente con nadie.

Finalmente nuestro amigo y colega en la docencia Manuel Vieites nos propone una nueva reflexión en su blog que juzgamos interesante.

Por cierto, vale la pena ver los comentarios que ha suscitado la presentación "Deseos y realidades" que se puede ver en Youtube. Como se puede ver, ante la falta de argumentos, hay quien recurre al insulto... En fin...

miércoles, 22 de febrero de 2012

Let's University. ¡Viva el futuro!


Enseñanzas artísticas superiores: 
¿Regreso al pasado, o viaje al futuro?

Manuel F. Vieites
Crítico e investigador teatral
Docente


Si para algo ha servido la polémica generada en torno a la Sentencia del Tribunal Supremo en torno al contencioso presentado por diversas universidades en torno a los Grados en enseñanzas artísticas, es para que todos podamos tomar posición y nos situemos ante el futuro de forma precisa. Y finalmente se acaban por conformar dos posiciones: (1) aquellos que quieren regresar al pasado, y (2) los que intentan imaginar y luchar por un futuro diferente.

Quieren regresar al pasado quienes apuestan por una modificación pura y simple de la LOE, lo que nos lleva a una pura cuestión nominal que deja sin resolver los grandes y graves problemas que tienen plateadas las enseñanzas artísticas superiores. Uno de los mayores responsables del fiasco, el Sr. Lemes Castellano, en tanto relator de la ponencia del RD 1614/2009, responsable en suma de una “hermanéutica imaginativa” de la LOE, hace afirmaciones en las páginas de Doce Notas (que ya ha tomado partido a favor de esta opción a pesar de la encuesta que de momento dice otra cosa, aunque las encuestas como los comunicados las carga quien las carga), que resultan poco menos que curiosas, por no utilizar otro adjetivo.

En primer lugar afirma, como si tal cosa, que la dicha sentencia supone “un frenazo en seco a un tren que, pese a haber salido con muchísimo retraso, ya circulaba a velocidad de crucero por unos raíles con ancho de vía homologado a nivel europeo”. Una metáfora realmente poco afortunada porque no alcanzo a ver dónde está la velocidad de crucero, pues hemos de volver a decir que los centros de enseñanzas artísticas son superiores en lo curricular, pero no en todo lo demás, pues en todo lo demás siguen siendo centros de secundaria, por mucho que haya algunos que cuenten con una situación un tanto especial. Y en ese todo lo demás se suman muchas precariedades, todas las que impedirían que cualquiera de los grados implantados en los centros superiores se pudiesen acreditar en la ANECA (por mucho que pueda haber dos o tres excepciones, que no son regla). Tampoco se entiende muy bien lo de la “homologación”, salvo que hable de las titulaciones, porque en todo lo demás no estamos homologados, y nos falta mucho para eso.

En segundo lugar, y en relación con el “estado de gran preocupación e incertidumbre entre el sector educativo afectado, especialmente en lo que se refiere a los efectos jurídico-administrativos que se derivan de la sentencia del Alto Tribunal”, los integrantes de la Ponencia debieran reconocer su parte de responsabilidad en su lectura tan arriesgada de la LOE. Me permito recordar que en aquel entonces otras personas reclamábamos una solución diferente, es decir, una Ley Orgánica de Enseñanzas Artísticas Superiores, y a las páginas de la Revista ADE/Teatro me remito, pero también a La revista de Atocha (en su sección de Documentos). La culpa del desaguisado no es ni del Partido Popular, como se sugiere ya, ni del Tribunal Supremo, ni de la Universidad de Granada…, el desaguisado obedece a un trabajo muy mal realizado en su día. Y si hay que modificar la LOE no acertamos a entender las razones de que no se propusiese eso entonces.

Y en tercer lugar, tampoco se entienden muy bien las referencias a la puesta “en marcha un proceso de construcción real del Espacio Español de Educación Superior” porque ese proceso es muy real en el campo de las enseñanzas universitarias, en tanto en las artísticas superiores es inviable por cuanto los centros siguen siendo de secundaria, y a día de hoy, salvo cuestiones nominativas o crematísticas de muy poco alcance, ninguna comunidad autónoma ha hecho nada para trocar esa situación. En lo substantivo somos secundaria y no se vislumbran grandes cambios normativos.

Finalmente su artículo, como el de la profesora Ruth Viñas, insiste en la cantinela que ya se ha hecho común en todas partes: “Queremos ser grado a toda costa, incluso a pesar de la sentencia, y si no somos grado, al menos grado artístico”. Pero nada de lo demás y de lo demás habría mucho que hablar. Y se pueden llenar páginas y páginas con ese único argumento: reformar la LOE y aquí paz y después gloria.

De todo lo demás, precisamente, se habla en el documento titulado “Bases para la Integración de las enseñanzas artística superiores en la Universidad”, en el que incluso se llega a proponer una doble vía: integración para los centros que lo deseen y mantenimiento del estatuto actual para los que opten por esta vía. Pero además se proponen cuestiones que afectan a:
  •  El alumnado, que pasaría a tener los mismos derechos y servicios que el alumnado universitario.
  • El profesorado, que pasaría a ver equiparada su jornada laboral al profesorado universitario, y otras mejoras.
  • Los centros, que pasarían a regirse por la normativa universitaria, con lo que no serían necesarias nuevas normativas.
  • Los centros, que podrían unirse para conformar Escuelas, Conservatorios o Facultades Artísticas: Conservatorio de Música y Artes Escénicas de ***, Escuela Superior de Diseño y Conservación de ***.
  • Los centros, que verían mejorados sus espacios, infraestructuras, equipamientos, dotación, financiación, recursos, personal…, justamente en función de la equiparación a los centros universitarios, ni más ni menos. Y eso ya ocurrió con otras titulaciones: los Institutos Nacionales de Educación Física, por ejemplo.
  • Los procesos de enseñanza y aprendizaje, en tanto se adecuarían más y mejor a los principios derivados de la aplicación de los ECTS, y sin que eso suponga aumentar ratios, ni renunciar a la dimensión práctica. Insisto en que hay centros universitarios como la Central School of Speech and Drama de Londres o la Yale School of Drama con una dimensión práctica y vinculada con la práctica profesional que para nosotros en el conjunto quisiéramos.
  • Los procesos de investigación, en tanto los centros y sus docentes pasarían integrarse en las redes de investigación, y podrían participar en las convocatorias de I+D+i, con el consiguiente beneficio para el alumnado graduado que podría optar a bolsas de investigación.
  • Las enseñanzas que ganarían legitimidad a nivel nacional e internacional, y dejarían de ser “superiores de segunda”.
  • La sociedad que rentabilizaría sus recursos en una perspectiva social, cultural y artística, no economicista. (Insisto en esto para no caer en los reduccionismos de ver a las universidades como entidades neoliberales, error de bulto que dice muy poco de quien lo comete.)
Ese documento no propone una rendición a la universidad, tan sólo propone abrir una línea de trabajo que permita hacer lo que antes hicieron las Facultades de Bellas Artes, las Escuelas de Enfermería o los Institutos Nacionales de Educación Física, espacios en los que se imparte una docencia con una enorme dimensión práctica. Y si hubo problemas en esas integraciones, en nuestras manos estará no volver a cometerlos y hacer que nuestro proceso de integración sea todavía mejor. Por eso se propone un período de adscripción, que permita orientar adecuadamente la integración.

Las razones esgrimidas por quienes se oponen a la integración en la universidad son terriblemente conservadoras, suenan a inmovilismo y parten de una visión trasnochada e irreal de la universidad. Dejémonos de tópicos por favor; dense un paseo por un campus. Pero, además, en su defensa de la LOE esa posición supone una vuelta al pasado, a la secundaria, una defensa de los tiempos de la “equivalencia a todos los niveles” que en la práctica implica una equivalencia en los títulos pero en nada más.

En nuestra opinión, los artículos que nos traslada Doce Notas suponen un retorno al pasado, frente a la posición que nosotros defendemos: imaginar un futuro diferente, posible y lleno de oportunidades en el espacio superior por excelencia, el universitario. Y tengamos presente que la formación profesional de grado superior también se ubica en el EEES, para no acabar ahí.

Invitamos pues a quienes se asoman a este blog a que visiten la página que hemos abierto para desde ella imaginar ese futuro diferente. En nuestras manos está, sobre todo en la del alumnado, la causa última de que los centros existan. Allí encontrarán también en breve los centros que, una vez aprobada la propuesta en Claustro y Consejo Escolar (como debe ser), se suman a la Plataforma por la Integración en la Universidad, así como las Asociaciones de Alumnos y Alumnas que también se sumen.



martes, 21 de febrero de 2012

Let's University para Dummies, con perdón

Traído desde Maderne
Como parece que hay personas que no entienden lo de la sentencia del Supremo referida a las enseñanzas artísticas superiores, y creen que se puede cambiar alegremente y en un plisplas, pues alguién ha elaborado un video magnífico que lo explica con rigor y claridad, pero en plan Barrio Sesamo, o en plan Libro de Petete. Espléndido, aunque algunos necios no alcancen ni a entenderlo así. De todo tiene que haber en la viña...
Y gracias a los compañeros y compañeras andaluces por su ánimo. En pocos días los centros que hayan aprobado la vía universitaria en consejo escolar y claustro van a ser bastantes... Ánimo, y una canción

O mejor dos..., pero esta canción tiene que ver mucho con el inmobilismo y con la tutela de otros tiempos, el mismo que ahora quiere que miremos en una única dirección, el que nos quiere impedir explorar otros caminos, tener otras experiencias, ser libres, que amenaza con miedos, que invoca al hombre del saco...

Enseñanzas artísticas superiores a la universidad



¿Quien decide en los centros?



Por todas partes se suceden los comunicados en los que los centros superiores de las enseñanzas artísticas rechazan la vía universitaria, sin que los claustros hayan sido convocados para debatir el asunto, y, lo que es más grave, sin que los consejos escolares, donde están representados los alumnos y alumnas hagan lo propio. Incluso hay asociaciones que se permiten opinar y tomar posición sin que sus integrantes hayan dicho nada. ¿Tanto miedo hay a debatir y a contrastar ideas? ¿De qué tienen tanto miedo? ¿Por qué asustan al alumnado con catástrofes infundadas? En este blog encontrarás, en la sección Let's University, documentos que afirman todo lo contrario. 

Mañana comentaremos el documento Bases para la integración de las enseñanzas artísticas superiores en la universidad, una propuesta abierta que se propone a la Plataforma de centros que apuestan por la integración, que comenzarán a hacerse visibles en unos días, una vez que los órganos colegiados se hayan pronunciado. Vale la pena echarle una ojeada a esas bases que como se puede ver propone medidas muy interesantes para toda la comunidad educativa, y no para algunos sectores.

No dejes de consultar la sección Let's University, donde encontraras documentos de interés en defensa de la integración en la universidad. 

lunes, 20 de febrero de 2012

This is my chair. Don't touch it!!

Interesante traballo do amigo Manuel Vieites sobre os deseos e as realidades en torno á afirmación "Somos Grado" en maderne.

Interesante trabajo del colega Manuel Vieites en su blog, en torno al movimiento "Somos Grado", a los deseos y a las realidades.

La univesidad y el coco


Just the Same Old Story

MV García


El diario El País nos ofrece en la edición digital de hoy, 20 de febrero de 2012, tres interesantes trabajos en relación con el tema de las enseñanzas artísticas superiores.

El trabajo firmado por D. Juan Ángel Serrano Masegoso, Presidente de ACESEA, insiste en los viejos argumentos que hemos estado oyendo en todos estos años, e implica que la dirección de ACESEA no está dispuesta ni siquiera a considerar la posibilidad de estudiar una cauce de integración en la Universidad, aunque algunos de los centros asociados opinen lo contrario, a lo que se ve. Aunque mucho más elaborados, sus argumentos son los mismos que los del Director General del Institut del Teatre, el Sr. Don Jordi Font Cardona, en su misiva inmisericorde y poco respetuosa al Sr. Manuel Vieites. Se trata de argumentos generales, manidos, que en ningún momento van al meollo del asunto, porque el único mensaje que les cabe trasladar es el puro y duro inmovilismo.

El trabajo de Fernando Carrera está lleno de ironía y me gusta especialmente esa alusión a la revuelta de la clase de tropa, y muy acorde con los tiempos que vivimos en los que las decisiones se toman en las altas esferas olvidando la opinión de las gentes del común, de las personas. Por utilizar una expresión portuguesa, hay como una especie de “troika” que quiere regir voluntades y destinos y eliminar cualquier tipo de disidencia, de desacuerdo, de discrepancia. Magnífico por el tono y por su contenido.

Y el trabajo que nos parece más interesante es el que firman los decanos de las facultades de Bellas Artes, porque afirman y confirman nuestro camino y nos invitan a seguirlo, además de contestar con contundencia y desmontar con argumentos sólidos y no con tópicos los argumentos de la otra parte. Podemos deducir del trabajo de los decanos y decanas que en la universidad pública española hay una actitud positiva hacia nuestras enseñanzas y la voluntad de integrar las nuestras en sus estructuras académicas. Y eso, es lo que hay que negociar, a varias bandas, porque tenemos la certeza de que habrá acuerdo y además será satisfactorio para las partes. Lo que nos une es mucho más de lo que nos separa, y muchísimo más de lo que algunos sectores pretenden hacernos creer.

Ánimo pues, Let’s University. 

domingo, 19 de febrero de 2012

Cartas del Sr. Vieites (investigador teatral) y del Sr. Font (Director General)

Corre, ve y dile, que el jefe, es el jefe, y yo no me atrevo

Y así funcionan..., en democracia

María Victoria García

Licenciada en Pedagogía
BA in Theatre Studies
Profesora de educación infantil
Ribeira
A Coruña





No acierto a entender como el Sr. Jordi Font ha conseguido la carta que el Sr. Vieites ha dirigido a los asociados de la ADE. Se la habrá pasado un asociado, supongo. Y entonces me pregunto cómo es que ese asociado no responde de motu propio, sino que va corriendo al jefe, le enseña la carta y el jefe responde. Lo siento, se puede decir con un eufemismo pero así es la secuencia de los hechos.

El artículo que nos ha enviado el Sr. Vieites al blog que compartimos y que yo administro nos ha llenado de inquietud por varias razones, entre ellas por el tono de la misiva del Sr. Font que lejos de entrar en razones contiene un argumento "ad hominen" realmente poco justificado.

Por eso vamos a reproducir aquí la carta que "el Vieites" envió a loa asociados de la ADE y la que el Director General Jordi Font envió a la ADE reclamando los mismos derechos que "el Vieites", pese a no ser socio de la ADE. ¿Y quién se ha creído ese señor que es, además de Director General?

Manuel Vieites ostenta un cargo fruto de una elección democrática en un centro educativo, y además, para quien quiera saberlo, en los últimos años ha publicado numerosos artículos en defensa del arte teatral, muchos de ellos publicados en la revista ADE/Teatro. A ellos remitimos a los lectores y lectoras del blog. ¿Y el Sr. Font? Pues bueno, a lo que parece, como él mismo dice, ha desempeñado muchos cargos...

Además del argumento "ad hominen", en todo punto inadmisible, el Sr. Font demuestra en su misiva muchos nervios, ¿por qué?, ¿qué teme? Él sabrá... Sólo le falta decir que "el vieites" es una...., yo que sé. Es importante que se lean los argumentos de unos y los otros, porque lo que se deriva de la misiva del Sr. Font es que no hay argumentos, hay "otras razones", y él sabrá..., ellos y ellas sabrán..


CARTA DE MANUEL F. VIEITES A LOS ASOCIADOS DE LA ADE

Estimados amigos y amigas:

Me imagino que ya sabréis de la sentencia del 13 del 1 de 2012, del Tribunal Supremo, relativa a la impugnación presentada por la Universidad de Granada en relación a la ordenación de las enseñanzas artísticas superiores establecida por el Real Decreto 1614/2009, y que declara nulos varios artículos del mismo. Esto viene a decir que los títulos que habrán de recibir los alumnos y alumnas que cursen estudios superiores de arte dramático serán de “titulación superior”, como hasta ahora, y no de grado.

A primera vista la sentencia no tiene mayor repercusión pues en principio se trataría de un problema que remite a una cuestión nominal, con lo que no habría más que cambiar “grado” por “titulo superior” y “graduado” por titulado superior”, con lo que el problema se resolvería, en un santiamén. Tampoco tiene mucha importancia que la sentencia anule la adicional séptima que permite que las comunidades autónomas regulen la duplicidad de titulaciones, pues en estos momentos es difícil que esas duplicidades se vayan a dar.

Pero, sin embargo, la sentencia, en una lectura más detenida, no hace sino situar a estas enseñanzas, a los centros que las imparten, y a sus comunidades educativas, en ese lugar indefinido que les obliga a ser “superiores” en lo curricular y “de secundaria” en todo lo demás, siendo los alumnos y alumnas los más perjudicados de todos, porque son ellos los que padecen la mayoría de las carencias: becas, bolsas, residencias, bibliotecas, recursos…, sobre todo en “provincias”, y en “provincias” hay muchos centros.

Conscientes de la necesidad de que esta vieja problemática, la equiparación a todos los efectos (no sólo en el título), debe resolverse de una vez y por todas, un grupo de personas hemos decidido emprender una campaña informativa para recabar apoyos y solicitar al Ministerio la puesta en marcha de un proceso de adscripción de los centros superiores a las universidades como paso previo a la plena integración.

Sabes que a lo largo de estos años he defendido la plena regularización de las enseñanzas teatrales, y he sido una de las escasas personas que en su día reclamó una Ley Orgánica de Enseñanzas Artísticas Superiores, como se puede leer en nuestra revista. Sin embargo, considerando la coyuntura actual, económica y educativa, creo que ha llegado la hora de ser pragmáticos y demostrar con hechos que podemos integrarnos en la universidad y ofrecer una formación teatral de orientación práctica como lo hacen la School of Drama de la Yale University o la Central School of Speech and Drama de Londres. Y debo recordar que en la universidad hay escuelas de ingeniería y facultades de medicina o de educación física y deportiva, que no destacan precisamente por su orientación teorética ni por su elevada ratio profesor/alumno, sino más bien por todo lo contrario: enseñanzas muy prácticas y con pocos alumnos por grupo. Por todo me atrevo a pedirte unos minutos de tu tiempo para que consultes la página que hemos abierto, leas nuestras consideraciones y actúes según te dicte tu razón y tu conciencia.



Muchas gracias por tu tiempo y tu interés, 
Manuel F. Vieites

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CARTA DE JORDI FONT A LA ADE RECLAMANDO DERECHOS A UNA ASOCIACIÓN A LA QUE NO PERTENECE
Juan Antonio HormigónAsociación de Directores de EscenaMadrid
Apreciado amigo,
hemos leído con el interés debido la carta de Manuel Vieites que nos adjuntas y he de decir que no podemos estar en mayor desacuerdo. El amigo Vieites sufre, como cada cual, su situación particular, seguramente penosa y de la cual podría librarse, supongo, con la huida hacia la Universidad. No es la primera vez que muestra esa querencia tan respetable. Es muy comprensible. Pero no se trata de un argumento con validez general alguna. Al contrario, confunde e incide negativamente en la situación.
Mi parecer, como miembro del Consejo Superior de Enseñanzas Artísticas del Estado, como miembro de la ponencia sobre el Decreto de Ordenación ahora impugnado y como ponente de la Ponencia sobre el decreto curricular de Arte Dramático, es completamente inverso al de Manuel Vietes. Sigo pensando que la incorporación de las artes al esquema universitario no daría más de si de lo que ya dieron las facultades de Bellas Artes, bastante alejadas de lo que debe ser una escuela de arte, debido al corsé universitario al que están sometidas.
El espacio de las artes debe ser superior, pero autónomo de la universidad, en un ecosistema propio que garantice las condiciones imprescindibles para la vida y el desarrollo de las artes. Este es el empeño en el que nos comprometimos todas las ecuelas superiores artísticas. Y esto es lo que confirma la sentencia del Tribunal Supremo: somos sujetos de pleno derecho del Espacio Europeo de Educación Superior. Cierto que también descubre los "talones de Aquiles" de la nueva normativa. Pero no es menos cierto que ello es completamente subsanable mediante unas pocas enmiendas de consenso a la LOE y tal vez a la LOU.
La denominación de Grado no puede ser exclusiva de la universidad, ello conculcaría los parámetros del Espacio Europeo de Educación Superior (que así se llama y no "de Educación Universitaria"), según los cuales los centros que imparten Grado también pueden impartir Postgrado y los que imparten Postgrado lo pueden hacer porque òbviamente imparten el Grado. La sentencia interpreta y confirma que las esculeas artísticas superiores son competentes para desarrollar el POST-GRADO. ¿Cómo no van a poder llamar "Grado" a su PRE-POST-GRADO, es decir, a su GRADO? La normas no pueden generar paradojas: es el efecto contrario a su finalidad. La solución es òbvia: ajustar la norma para alumbre certidumbres y no paradojas.
Es cierto, como dice Vieites, que los centros superiores de enseñanzas artísticas y su profesorado no reciben la consideración y el trato que corresponde al nivel superior de sus enseñanzas. Este es el tramo del camino que aun falta, del que hay plena conciencia y que, en parte, aunque no sólo, depende de las regulaciones autonómicas que están aun en el telar. Es decir, tenemos el vaso lleno hasta la mitad y, porque la otra mitad esté aun vacía, no vamosa tirarlo por el balcón. Menos aun para retroceder hasta el punto de entregar nuestras enseñanzas al segmento universitario que las ambiociona para levantar sus rentabilidades, pero que no está dotado para ellas ni puede garantizar las condicones debidas. No es eso, amigo Vieites, no es eso.
Te rogaría que dieras a mi respuesta la difusión que diste a la carta de Vietes. Pienso que, a la vista de la situación, es fundamental que todos puedan disponer de todos los argumentos. Muchas gracias.
Cordialmente,
Jordi Font Cardona
Director general del Institut del Teatre

Razones para una integración. Let's University


Should I Stay or Should I go? Let’s University

Manuel F. Vieites

(Siga hasta el final, no se vaya a perder lo mejor)

Agora que ya parece que la unanimidad reclamada en relación con la no integración en la universidad de las enseñanzas artísticas superiores no es tal, quienes reclaman viejos consensos nunca actualizados (y por tanto susceptibles de ser revocados), hacen valer sus argumentos en contra de la integración de las enseñanzas artísticas en la universidad, y honestamente he de decir que los tales argumentos tienen muy poco peso. Ellos dirán que son los nuestros los que fallan, y sus razones tendrán y las respetamos, pero nosotros también tenemos derecho a pensar y a decidir sobre nuestro futuro como docentes. No más tutelas, por favor.

Me refiero a una carta que ha dirigido el Sr. Jordi Font, Director General del Institut del Teatro de Barcelona a los asociados a la Asociación de Directores de Escena de España, en respuesta a una carta por mí dirigida a los integrantes de la Asociación de la que yo sí formo parte. Destacando el profundo respeto y cariño que siento y sentiré por el Sr. Font, pues la discrepancia no debe eliminar el afecto, he de decir que no puedo estar en mayor desacuerdo en él, y por lo que expondré, pero siempre con respeto y consideración, porque no hay verdades absolutas, sino formas de ver la realidad y de relatarla. Yo me posiciono, con mis opiniones, pero siempre con afecto y respeto, lo cual, infelizmente, no ha sido recíproco. A veces para combatir las opiniones se combate a quién las expone, lo que es un síntoma...

En primer lugar se dice que la universidad “ambiciona” nuestras enseñanzas “para levantar sus rentabilidades, pero que no está dotada para ellas ni puede garantizar las condiciones debidas”. Leyendo tal afirmación parece como si las universidades públicas españolas fuesen instituciones neoliberales que tienen como único objetivo la rentabilidad económica, lo cual no es cierto, pues sabemos de numerosas universidades que están siendo gestionadas con criterios muy progresistas (que para sí quisieran otros centros educativos) y nada economicistas. Una afirmación de tal calibre incluso podría llevar a pensar que la Conferencia de Rectores de Universidades de España es una sucursal de la Trilateral o del Foro de Davos. Y no es así. En la Universidad, como en los centros superiores de enseñanzas artísticas, como en los institutos o centros de primaria, y como en botica, hay de todo, como en el cuerpo social. Y no lo es, no lo olvidemos, porque si la universidad operase con esos criterios de rentabilidad, habría muchos años que habrían cerrado numerosas titulaciones que económicamente no son rentables pero que académicamente son pertinentes y muy necesarias, y por eso se mantienen, para proteger y promocionar el conocimiento.

Decir que las universidades no “están dotadas” para las enseñanzas artísticas, ni “pueden garantizar las condiciones debidas” no se atiene a los hechos, pero además convierte a las enseñanzas artísticas en una especie de iniciación mesiánica y ritual que ofrece una imagen poco conveniente de la misma y nada aconsejable por las perversiones a que ha dado lugar. No alcanzo a entender cómo una universidad puede garantizar condiciones adecuadas para impartir materias tan diversas y en tan diversas áreas del saber y con una dimensión tan orientada a la práctica (Iniciación en deportes: Vela, Gestión de la energía Térmica, Genética aplicada, Arquitectura de ordenadores, Dinámica de grupos…), en unas instalaciones más que adecuadas y con recursos de muy diverso tipo (incluso con líneas de investigación competitivas a nivel europeo o mundial que redundó en tantas y tantas bolsas de investigación para su alumnado), y no las vaya a garantizar para otras enseñanzas. Y en cuanto a las condiciones debidas, debo recordar que en estos momentos hay “aulas de teatro” en la universidad que cuentan con un presupuesto de funcionamiento superior al de no pocos centros superiores de enseñanzas artísticas, y en ocasiones con algunos equipamientos superiores. Ahora bien, también habremos de decir que en el caso de la integración, se trata de un acuerdo a varias bandas (del que hablaremos en breve para señalar condiciones por parte de los centros) en las que los centros aportan también dotaciones y condiciones, con lo que el conjunto final es superior a la suma de las pares. Pura lógica sistémica.

En segundo lugar se dice que “la incorporación de las artes al esquema universitario no daría más de si de lo que ya dieron las facultades de Bellas Artes, bastante alejadas de lo que debe ser una escuela de arte, debido al corsé universitario al que están sometidas”. Vaya, vaya, como si el corsé de los centros de secundaria fuese liviano, y eso lo podemos decir quienes lo padecemos un día sí y al otro también. No creo oportuno decir lo que se dice de las facultades de Bellas Artes, porque pudiera ser que quienes habitan esos centros y esas titulaciones piensen justo lo contrario, y aún a pesar de los problemas que pudieran tener esos centros (como los tienen los nuestros, y muchos). Pero es que además se olvida el hecho de que prestigiosas entidades de formación artística están en la universidad de todo el mundo y ello no sólo no ha encorsetado su funcionamiento sino su que lo ha potenciado. No podremos aprender de esos centros? Lo que habremos de hacer es negociar adecuadamente las condiciones de integración para poder mejorar nuestro funcionamiento, y superar así algunas cuestiones que pudieran afectar a ese funcionamiento. Pero en todo caso decir lo que se dice de las facultades de Bellas Artes tal vez pudiera ser, con todos los respetos, una muestra de la falta de conocimiento del mundo universitario. Y digo “pudiera”.

En tercer lugar se pide un ecosistema propio que garantice las condiciones imprescindibles para la vida y el desarrollo de las artes”, como si las ingenierías, las ciencias médicas u otras enseñanzas no lo precisasen, y no lo tuviesen. Precisamente, lo que habría que hacer, para garantizar esa especificidad, sería demandar la autonomía de los centros ante otras facultades y la creación en el seno de las universidades de “núcleo superiores de enseñanzas artísticas”, con denominaciones varias. Así, en Vigo podría crearse un Conservatorio Superior de Música y Artes Escénicas, con grados en danza, música y arte dramático, en tanto en otra comunidad se podría crear un Instituto Superior de Artes, con grados en música, arte dramático y diseño. Ese es un ecosistema propio, que permite que las artes permanezcan en contacto y aprovechen todas las sinergias derivadas del mismo. Entrar en la universidad no supone perder autonomía, antes al contrario.

En cuarto lugar, y eso es lo más importante, se habla de la universidad en un tono general que acongoja. He de decir que desde el preciso momento en que se inició el proceso de implantación de los nuevos grados, desempeño mis funciones docentes en la ESAD de Galicia y en la Universidad de Vigo. Y tengo, en consecuencia, la vivencia de ser profesor en dos grados de dos instituciones diferentes. Y he de subrayar que las condiciones, recursos y medios de que dispongo en la Universidad de Vigo son muy superiores a las que disfruto en la ESAD de Galicia, no hay comparación posible, e imparto materias prácticas. Pero haciéndome a un lado, he de destacar que las condiciones del alumnado son exponencialmente diferentes, pues los alumnos/as de la Universidad de Vigo tienen una serie de medios y recursos que nuestros alumnos y alumnas ni sueñan con tener (residencias, bibliotecas, aulas de trabajo, becas, ayudas, servicios, dotaciones…). Y he de decir que en mi primer año como asociado hube de impartir una materia “Procesos de intervención socioeducativa” en la que tenía 9 alumnos matriculados, por lo que desarrollamos un temario eminentemente práctico centrado en el diseño de proyectos de intervención. Un hecho, que no argumento, contra el típico y manido tópico de las ratios.

Creo que no podemos admitir que se nos diga a quienes estamos impartiendo docencia en la universidad cómo es la docencia en la universidad, y se nos advierta de sus males, y que además lo hagan personas que no están ejerciendo esa función. Porque creo que por muchos problemas que queramos imaginar, las condiciones de trabajo, pero sobre todo las circunstancias que habita el alumnado son sensiblemente mejores. Mejorables siempre, pero mucho mejores.

En último lugar, hay que decir que en todo debate de ideas se producen desencuentros, incluso polémicas agrias, pero lo que debe prevalecer siempre es el respeto profundo por la posición del otro, por el discrepante. No puedo ni debo admitir frases como “No es eso, amigo Vieites, no es eso”, con una tonalidad conmiserativa, e incluso dogmática, que está fuera de lugar, porque da la impresión de que hay personas que están en posesión de la verdad, y de una verdad absoluta que no admite cuestionamientos. “El Vieites”, como ahora se le conoce, lleva 32 años de ejercicio de la función pública, de los cuales la mitad los ha ocupado en gestión directiva, y salvo los tres primeros años de nombramiento en la ESAD de Galicia con su creación, siempre elegido a través de los órganos colegiados correspondientes; y por eso “el Vieites” sabe algo de educación, también de educación universitaria, porque fue y es profesor asociado de la Universidad de Vigo. Si “el Vieites” ambicionase tanto estar en la Universidad, no tendría más que intentar convertir la plaza de asociado en plaza de titular, y disculpen la inmodestia, pero a sus 55 años tiene méritos sobrados para hacerlo. Por eso, no es de eso de lo que hablamos, sino de otras cosas. Hablamos de derecho a la educación del alumnado, y de mejorar en la medida de lo posible las circunstancias en las que ejercer ese derecho, pero también de mejorar las condiciones de los centros y de su profesorado. Y hablamos también de dignificación y legitimación de unas enseñanzas que son superiores, sí, pero de segunda. Y “el Vieites”, como ahora le dicen. tiene derecho a opinar por su cuenta, sin tutelas, y eso sí, opina en su nombre, siempre a título individual. Por eso para mí, eso es eso, precisamente eso, y nada más que eso: Let’s University, sin tópicos, sin miedos, sin complejos.
Algunas personas pedimos la plena integración en la universidad, pero al hacerlo, no estamos proponiendo entregar un cheque en blanco a nadie. Entendemos que se debe hacer un informe para trasladar al Ministerio y a la propia CRUE aquellos aspectos que se debieran considerar para que esa integración sea plenamente satisfactoria para las partes, sobre todo para el alumnado. No hablamos de una entrega sin condiciones, sino de un proceso de adscripción de cuatro o cinco años que termine en integración. Y por ello y para ello en breve daremos a conocer el documento titulado “Bases para un proceso de integración de las EEAASS en la universidad”. Un documento que seguramente habrán de firmar los numerosos centros que se están sumando a este movimiento, y que lo hacen después de que los claustros y los consejos escolares se hayan manifestado.
Una última cuestión, a modo de parábola. Estos días los medios de comunicación de Galicia recogen la polémica que se ha generado en dos ayuntamientos de Lugo, Valadouro y Alfoz. Los vecinos, ante la que está cayendo solicitan de forma unánime la integración de los dos municipios en uno solo, y los únicos que se oponen son los alcaldes y los concejales. Pues eso.



viernes, 17 de febrero de 2012

Not in my name


No a la clandestinidad. Una plataforma de centros ya

MF Vieites

Los clandestinos deben salir a la luz.

Visto lo visto, parece que lo que debieran hacer todos aquellos que están por que las enseñanzas artísticas se integren en la universidad, tras un período de adscripción que permitiese considerar condiciones y adecuar estructuras… (y que se habrá de negociar con luz y taquígrafos en su momento), es trabajar por salir de la clandestinidad y constituir una plataforma, coordinadora o lo que sea, porque parece que día a día crecen los centros que en los órganos colegiados, como debe ser, abogan por la integración en la universidad, considerando además la opinión mayoritaria del alumnado. En estos momentos al menos son 10, con lo que la unanimidad reclamada en la dirección contraria no se atiene a la verdad, se resquebraja.

Not in my name. Esa unanimidad que se reclama no existe, y debemos mostrarla bien a las claras. Aún en el supuesto de que fuéramos a perder esta batalla, que la ganaremos, no podemos consentir que se hable en nombre de todos/as cuando ni todos ni todas fuimos consultados. Y la única consulta posible es la de las comunidades escolares.

Eso mismo, se están celebrando claustros y consejos escolares, allí donde se convocan, en los que las personas puedan manifestar libremente su posición sin tutelas ni dogmatismos, sin medias verdades ni verdades contundentes. Y se está promoviendo que el alumnado, los grandes olvidados en esta historia, se manifieste, procurando en todo momento no interferir ni “orientar” sus decisiones, sin paternalismos.

En consecuencia, se pide a los clandestinos que empiecen a salir a la superficie, a unirse y a hacer oír su voz. La semana que viene, celebrados claustros y consejos escolares, debiera constituirse una Plataforma por la Integración en la Universidad. Y esta Plataforma pedirá audiencia al Ministerio y a la Conferencia de Rectores.

Por cierto hay voces que insisten en que la entrada en la universidad supondrá la muerte de las enseñanzas artísticas, y señalan que las Facultades de Bellas Artes están muertas. A ver, ¿Se han enterado esas personas de la existencia de la Tisch Scool of the Arts, de la Yale School of Drama, de la Central School of Speech an Drama? Claro que se han enterado, las conocen de sobra. ¿Y es que no podemos nosotros acaso seguir su ejemplo? ¿Es que no se puede crear en la universidad española un “nicho ecológico” para las enseñanzas artísticas? Seguro que sí.   

Se propone el texto que sigue para ser considerado en claustros y consejos escolares, pero también en las asociaciones de alumnos y alumnas. Una vez aprobado, de serlo, debiera enviarse a la Consejero/a de Educación de la Comunidad Autónoma y al Ministro de Educación. También debe notificarse a nuestra plataforma-blog para poder ir sumando adhesiones y hacer ver que los centros y asociaciones de alumnos que se suman a la propuesta son más de los que se quiere admitir, pero también para trasladar a las administraciones nuestros apoyos y nuestra fuerza.

MANIFESTO POR LA INTEGRACIÓN DE LAS ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS SUPERIORES EN LA UNIVERSIDAD

La publicación en el Boletín Oficial del Estado da sentencia del 13/1/2012 del Tribunal Supremo relativa a la impugnación presentada por la Universidad de Granada en relación con la ordenación de las enseñanzas artísticas superiores establecida por el Real Decreto 1614/2009, sitúa a las administraciones educativas ante la necesidad de dar una respuesta urgente, rigurosa y precisa a un viejo conflicto que vienen padeciendo las enseñanzas artísticas superiores desde mucho tempo atrás.

La aceptación de la condición de los estudios artísticos superiores como enseñanzas de grado, y de máster, en paridad con las titulaciones universitarias, en norma en que deba reconducirse tras la antedicha sentencia, es, en cualquier caso, una exigencia irrenunciable de las comunidades educativas. Cualquier paso atrás en este sentido supone una desvalorización y un deterioro de estas enseñanzas, inasumible tanto por el alumnado que ya está cursando en estos momentos los estudios de grado en enseñanzas artísticas, como por el colectivo de docentes que vienen demostrando su compromiso con el proceso de Convergencia de estas enseñanzas en el Espacio Europeo de la Educación Superior.

En un momento como el actual, en el que la disponibilidad de recursos hace difícil, sino imposible, ensayar otras vías como podría ser la creación de un espacio propio para estas enseñanzas, y ante el peligro de que las artísticas superiores queden definitivamente relegadas a una “enseñanza superior de segunda”, apostamos por la única solución que puede garantizar que estas enseñanzas se impartan con los criterios de calidad que se exigen en todo el espacio superior en el marco educativo europeo, así como que se atienda a las necesidades de la investigación, creación y movilidad, que son propias de los estudios superiores. Esta apuesta no es otra que la integración plena y definitiva de las enseñanzas artísticas superiores en la institución universitaria.

Defendemos que este proceso debe hacerse atendiendo a las particularidades propias de la tradición de nuestras enseñanzas: metodologías de enseñanza y aprendizaje, ratios profesor/alumno, especificidades del servicio docente, normas de funcionamiento de centros, etc.

Instamos a la administración a que inicie cuanto antes los pasos para un proceso de integración, en el que se atienda tanto a estas particularidades como a los legítimos intereses de los diferentes sectores de las comunidades educativas. Este proceso deberá realizarse con claridad, determinación y contando con la colaboración y participación activa de los centros de enseñanzas artísticas superiores de de cada Comunidad Autónoma. 

jueves, 16 de febrero de 2012

Let's University













LET’S UNIVERSITY
¿QUÉ HACEMOS CON LAS ARTÍSTICAS SUPERIORES?

MANUEL F. VIEITES GARCÍA
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación
Crítico e investigador teatral


La sentencia del Supremo nos devuelve al lugar de partida. Es decir, los centros superiores de enseñanzas artísticas, si el Ministerio de Educación no lo remedia, ofrecerán estudios superiores que conducirán a la obtención de un “título superior”, o, en su caso, de un “grado artístico” (sic., lo que no deja de ser un eufemismo), que, de nuevo, será, siempre, “equivalente”, es decir que aspira a tener una esencia que en realidad no tiene. Se tratará de un parche que redunda en una equiparación a todas luces insuficiente, por cuanto quedan por resolver problemas fundamentales para que los centros que imparten enseñanzas artísticas superiores se puedan incorporar plenamente al Espacio Europeo de la Educación Superior. Con esta nota pretendemos arrojar un poco de luz sobre este asunto desde una perspectiva personal y subjetiva, no me arrogo representaciones que ni tengo ni he pactado, pero no por eso menos meditada. Parto del hecho de que esa “equivalencia a todos los efectos” lo es en realidad a los efectos académicos (titulación) pero no en otros muchos efectos y aspectos, pues por muchas ínfulas que nos demos, o nos den, nuestros centros no dejan de ser institutos de secundaria. Y está muy bien ser instituto de secundaria, mi plaza como docente está en uno de Vigo, pero para ofrecer su oferta educativa y no otra. Imaginemos, que el Grado en Medicina lo impartiese un Instituto Integrado de Formación Profesional.


El presente

Hace no tanto, y en diversas ocasiones, desde las páginas de la Revista ADE/Teatroplanteaba la necesidad de que el Ministerio de Educación y Ciencia elaborase, trasladase al Parlamento, y finalmente publicase en el Boletín Oficial del Estado, una Ley Orgánica de las Enseñanzas Artísticas Superiores (y he de decir que recibí no pocas críticas por ello, incluso algún comentario conmiserativo, y alguna llamada al orden). Sin duda ese sería el camino para lograr esa ansiada equiparación, ese espacio específico que se reclama para nuestras enseñanzas, pero no hay ninguna garantía de que esa Ley se pueda promulgar algún día. Es más, sería casi un milagro que una tal Ley llegue algún día a ser en la actual coyuntura económica.

La publicación del Real Decreto 1614/2009 debiera haber obligado al Ministerio y a las Comunidades Autónomas a establecer mecanismos que permitiesen adecuar las enseñanzas, los centros, y las comunidades educativas, al Espacio Europeo de Educación Superior, pero no ha sido así. En algunos casos, se han dado pasos, pero, en ningún caso, en la dirección de la propuesta hecha en su día por el profesor Embid Irujo, porque en su informe el profesor de la Universidad de Zaragoza proponía la creación de “universidades de las artes”, como en su día se decidió la creación de “universidades politécnicas”. En realidad, lo que acabaron por ser los citados Institutos son organismos autónomos de carácter fundamentalmente administrativo, unidades de gestión de centros, que dejan sin resolver muchos de los problemas de las Enseñanzas Artísticas Superiores, desde la estructura organizativa de los centros, que siguen siendo institutos de secundaria, al estatuto del profesorado, que sigue integrado en los cuerpos de profesores o catedráticos de siempre.

A modo de resumen, y con la sentencia en la mano, veamos los problemas que quedan por resolver en los centros o en los institutos:
  • Los estudios que ofrecen vuelven a ser, después del espejismo, estudios “equivalentes” a los estudios universitarios de grado y postgrado.
  • Los centros no podrán ofrecer estudios de doctorado, por lo que seguiremos sin doctorados artísticos, es decir sin el título de doctor en teatro, en danza, en música... Los doctorados seguirán dependiendo además de las facultades universitarias.
  • El profesorado se mantiene en los cuerpos docentes de siempre, lo que implica su no equiparación al profesorado universitario, ni a nivel de categoría académica, ni a nivel de jornada laboral ni a nivel de salario y complementos.
  • El alumnado sigue siendo un alumnado no universitario, con lo que de nuevo se verá obligado a mendigar un trato similar al que recibe el alumnado universitario, en cuanto a becas, residencias, ayudas, bolsas y otros derechos...
  • Los centros seguirán funcionando con una estructura obsoleta, en ningún caso comparable con el de una facultad universitaria.
  • Los centros seguirán contando con unos recursos financieros escasos, calculados según criterios generalistas, y en nada adecuados a las necesidades derivadas de la integración de las enseñanzas en el EEES. Y ya sabemos que hay centros que tienen de todo (¡no presuman!), pero son los menos, muy pocos.
  • Los centros carecen de los equipamientos e infraestructuras necesarias para el pleno desarrollo de los procesos de enseñanza, aprendizaje, creación e investigación derivados del EEES y del Espacio Europeo de Investigación.
  • Los centros seguirán padeciendo problemas derivados de un cuadro de personal de administración y servicios insuficiente. Muchos de los centros carecen del personal necesario para gestionar teatros, equipamientos técnicos o coordinar las producciones que se realizan, tareas que recaen sobre el profesorado. Y ya sabemos que hay centros que tienen de todo, pero son los menos, contados.
  • Los centros seguirán padeciendo problemas en cuanto a dotaciones en áreas tan importantes como Bibliotecas o Archivos, pues muchos de ellos carecen de personal específico para su gestión, debiendo el profesorado asumir esas tareas para mantener los servicios en funcionamiento. Y ya sabemos que hay centros que tienen de todo, pero son los menos, muchos menos.
  • Los centros carecerán de los recursos necesarios para implantar un Sistema de Garantía Interna de la Calidad, necesario para el futuro proceso de acreditación y verificación de titulaciones.
  • El profesorado tendrá dificultades para desarrollar líneas de investigación o creación dado que los centros no forman parte de la red de instituciones investigadoras, lo que impedirá que puedan participar en las convocatorias de promoción del conocimiento o I+D+i para equipos de investigación, sean de carácter autonómico, estatal o internacional.
  • El profesorado no verá reconocida su trayectoria investigadora, como ocurre en la universidad, ni recibirá las oportunas compensaciones por esa labor. Tampoco contará con recursos de investigación.
  • El profesorado carece de los recursos y equipamientos necesarios para desarrollar las tareas derivadas de la aplicación del crédito ECTS. Es decir, carece de un simple espacio en el que recibir al alumnado y en el que desarrollar su tarea investigadora.
  • La movilidad del profesorado se verá seriamente afectada dado que carece de recursos para afrontar estancias en el extranjero, estancias que por otra parte tampoco contempla la administración educativa. Pero esa movilidad también se ve afectada por una reglamentación de la jornada laboral que le requiere 18 horas de actividades lectivas en clase.
  • El alumnado no podrá vincularse con equipos de investigación como posgraduados dada la inexistencia de tales equipos y dada la carencia de ayudas específicas para crearlos.
  • El alumnado, salvo el de aquellos centros con una cierta historia, seguirá teniendo problemas para participar en programas de movilidad como Erasmus, y los centros tampoco tendrán personal especializado para gestionar esos procesos de intercambio. Y ya sabemos que hay centros que tienen de todo, pero son los menos (¡no presuman!).
Se podrían aducir más problemas, muchos y muchos más. Incluso yo podría hablar por extenso de cómo me siento impartiendo docencia en el Grado en Arte Dramática (en la ESAD de Galicia) y en el Grado en Educación Infantil (en la Universidad de Vigo, como asociado), y la verdad es que en cuanto a medios, recursos, equipamientos… no hay color, incluso si les digo que imparto una materia teórica con bastantes horas prácticas en grupo pequeño (y es que la universidad ha cambiado mucho, y para bien). No temo a la universidad porque la conozco. Hay mucha visión extemporánea.

Con los señalados, hay suficiente materia como para tomar conciencia de que la convergencia de las enseñanzas artísticas superiores en el EEES va a ser sumamente difícil. Visto lo que está ocurriendo a día de hoy es difícil imaginar un escenario de plena equiparación. Esto implica que los centros deban funcionar como facultades universitarias en lo curricular y como centros de secundaria en lo administrativo, lo que acabará por ser inviable. 


Alternativas: Let’s University

Ante esta situación, cabe preguntarse cuál sería la mejor opción si de verdad queremos que las enseñanzas artísticas superiores se integren plenamente en el EEES. Y creo honestamente, a mis 56 años y tras 32 años de servicio como funcionario docente, que la mejor opción pasa por la integración de estas enseñanzas en la Universidad, si bien ese proceso de integración debe hacerse de la forma más adecuada, considerando ventajas y calibrando inconvenientes, pero sobre todo estableciendo un proceso gradual que vaya de una primera adscripción a una definitiva integración, lo que permitiría que el Ministerio de Educación pudiese operar sin prisas pero sin pausas. Veamos las ventajas:
  • Los estudios serán de grado y posgrado, sin equivalencias.
  • Los centros podrán ofrecer estudios de doctorado, y podríamos tener finalmente doctores en danza, teatro... No hagamos trampas, por favor. En España no hay doctorados en teatro…; hubo programas de doctorado con esa denominación, y hay ahora másteres con denominaciones que incluyen ese tipo de vocablos, pero finalmente el “doctorado” se concede en función de titulaciones de la facultad de referencia.
  • El profesorado se integraría en los cuerpos docentes universitarios, con lo que se evitarían complicadas adecuaciones de las normativas existentes. Ello además permitiría un mayor abanico de contrataciones.
  • El alumnado disfrutaría de becas, residencias, ayudas, bolsas y otros derechos.
  • Los centros pasarían a ser facultades universitarias.
  • Los centros, en tanto facultades universitarias, contarían con los recursos adecuados a las necesidades derivadas de la integración de las enseñanzas en el EEES. Esto, por la simple razón de que no hay en la Universidad ningún centro que carezca de ellos. Pueden tardar en llegar algo, pero llegarán. Dependiendo de Medias ya hemos visto que no llegan.
  • Los centros contarían con los equipamientos e infraestructuras necesarias para el pleno desarrollo de los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación derivados del EEES y del Espacio Europeo de Investigación. No olvidemos que hay en España aulas de teatro en universidades que, nóminas aparte, tienen más presupuesto para gasto corriente que muchas escuelas superiores.
  • Los centros tendrían un cuadro de personal de administración y servicios suficiente: personal necesario para gestionar teatros, equipamientos técnicos, o coordinar las producciones que se realizan. Y es que las universidades tienen una mayor flexibilidad a la hora de integrar nuevos perfiles profesionales en sus Relaciones de Puestos de Trabajo (RTPs).
  • Los centros contarían con dotaciones en áreas tan importantes como Bibliotecas o Archivos, y con personal específico para su gestión, junto al acceso a bases de datos internacionales, como la que acabo de consultar hace un momento y que me permite tener en línea más de 50 revistas de teatro de todo el mundo.
  • Los centros contarían con el Sistema de Garantía Interna de la Calidad de la propia universidad, para el futuro proceso de acreditación y verificación de titulaciones.
  • Los centros contarían con la Oficina Erasmus de su universidad.
  • Los centros contarían con los servicios de promoción de empleo de su universidad.
  • El profesorado podría desarrollar líneas de investigación o creación dado que su centro formaría parte de la red de instituciones investigadoras, lo que le permitiría participar en las convocatorias para equipos de investigación de carácter autonómico, estatal o internacional.
  • El profesorado vería reconocida su trayectoria investigadora, y las oportunas compensaciones por esa labor. También contaría con recursos de investigación.
  • El profesorado tendría recursos y equipamientos necesarios para desarrollar las tareas derivadas de la aplicación del crédito ECTS, como algo tan sencillo como espacios en el que recibir al alumnado.
  • La movilidad del profesorado se vería favorecida al contar con recursos para afrontar estancias en el extranjero, estancias que sí contempla la administración educativa universitaria. Pero también con una normativa laboral que permite acumular docencia en un semestre para investigar en otro en estancias de formación y/o investigación en el exterior.
  • El alumnado podría vincularse con equipos de investigación como posgraduados dada la existencia de tales equipos y dada la existencia de fondos de esos equipos, o de ayudas específicas para crearlos.
  • El alumnado se vería favorecido por los equipos de movilidad de la Universidad y aumentarían sus posibilidades de  participar en programas de movilidad como Erasmus.
No se trata ahora de decir que del día a la mañana sobre los centros fuese a caer un maná de recursos y equipamientos, pero sí de afirmar que las autoridades universitarias, por la naturaleza de las enseñanzas que ofrecen, han manifestado una enorme receptividad, cuando se ha precisado, para atender las demandas de las enseñanzas con dimensión práctica, y a los hechos me remito. A un Vicerrector de personal, por ejemplo, no hay que explicarle que en la biblioteca de un centro superior no se puede poner a un profesor a despachar libros, porque sabe perfectamente que esa no es su función. Y cuando despacha libros hace competencia desleal a un titulado en biblioteconomía.

Tampoco se trata de jugar al blanco y al negro, sino de valorar los derechos y recursos con que cuenta el profesorado y el alumnado de la universidad, y la forma en que funcionan las facultades, y comparar todo ello con lo que ocurre en los centros superiores de enseñanzas artísticas, haciendo en estos momentos el mismo trabajo. Estos centros, los nuestros, están lamentablemente a años luz, y sólo aquellos de entre los de las artísticas superiores que cuentan con una historia vedraña y centenaria o casi centenaria, muy pocos por cierto, gozan de una posición relativamente buena, pero nunca equiparable. Pero hay más ventajas, que tal vez convenga considerar con un poco de detenimiento:
  • La integración en la universidad implica renunciar a estructuras redundantes, a entes administrativos o académicos superfluos e inservibles vista la función que cumplen, lo que supone un considerable ahorro de recursos que se podrían dedicar a otros menesteres. Es importante insistir en la idea de una manifiesta optimización de recursos.
  • La integración en la universidad supone no perder tiempo y recursos en la elaboración de normativas nuevas que a veces tienen un encaje difícil en la legislación actual. Los centros superiores adscritos pasarían a regirse, tal y como establece la Ley Orgánica de Universidades en su revisión de 2004, por la normativa universitaria, incluida la dedicación docente del profesorado.
  • La integración en la universidad supone la plena equiparación de enseñanzas, centros, profesorado y alumnado por la vía más rápida, cómoda y fácil, sin que se lesionen derechos. Antes bien, se potencian derechos de forma considerable.
  • La integración en la universidad supone la incorporación de los centros a una estructura académica y administrativa mucho más preparada en el proceso de convergencia en el EEES.
  • La integración en la universidad supone dar varios pasos en la dirección adecuada, porque ese es el espacio natural de las enseñanzas superiores.

¿Inconvenientes? Los hay, por supuesto, pero todos ellos salvables a poco que los pasos se den de forma adecuada y mediante una negociación posible y muy plausible. Y para eso están los centros con sus decisiones, las juntas directivas de los mismos ejerciendo su representación, y los sindicatos. El ejemplo de la integración de los Institutos Nacionales de Educación Física puede ser un buen ejemplo de esa posibilidad y de la no existencia de daños directos o colaterales para los centros, antes al contrario. He ahí un espejo en el que poder mirarse y con el que derribar tantos mitos, falsos tópicos y miedos atávicos. En esa negociación habría que prestar especial atención a:

  • La creación en cada universidad de centros que acogiesen a varias enseñanzas, como podría ser el caso de una Escuela Superior de Música y Artes escénicas (música, teatro y danza).
  • El mantenimiento de la docencia en los departamentos de los centros superiores, creando en cada centro un departamento con varias áreas
  •  La integración del profesorado en los cuerpos docentes de la Universidad, lo que para los actuales funcionarios tan sólo implica la titulación de doctor/a y la obtención de la acreditació
  • La definición de un cuadro de personal de administración y servicios para cada centro. A negociar.
  • Las infraestructuras, equipamientos y recursos de los centros. A negociar.
  • Los recursos financieros de cada centro. A negociar.
  • La ratio profesor / alumno, que se debería mantener en parámetros adecuados, aunque hay carreras universitarias de carácter muy práctico (Educación física, Fisioterapia, Enfermería, Ingeniería) en las que se ofrece una formación muy práctica e individualizada.
¿Proceso? En dos fases. En primer lugar, mediante una adscripción temporal, por medio de la cual los centros ya pasarían a depender administrativamente de la Universidad, pero no académicamente, lo que permitiría que el profesorado pudiese cumplir los requisitos necesarios para la integración en los cuerpos universitarios. Se precisaría un mínimo de cinco años. Luego, mediante la integración plena.


¿Posibilidades? Todas, sobre todo porque es algo que ya se contempla en el artículo 58, apartado 4, de la LOE. Es decir, cualquier administración autonómica podría dictar una norma mediante la que se estableciese el procedimiento por medio del que las enseñanzas artísticas superiores, en el ámbito territorial de su competencia, pasarían a integrarse en la universidad. Es más, el Ministerio de Educación y Ciencia podría recomendarlo o establecerlo mediante una norma específica. Ese puede ser un camino a seguir. Seguramente el más fácil. 

Coda

Se ha hablado mucho de la necesidad de dotar a los centros de enseñanzas artísticas superiores de un “marco específico”, olvidando que muchas otras enseñanzas superiores, con una dimensión práctica, están presentes en la universidad a pesar de que también precisarían un “marco específico”, y lo están porque las universidades se lo ofrecen. Es el caso de la Yale School of Drama, o de la Central School of Speech and Drama. Lo demás es hacer uso del tópico, del lugar común, del miedo atávico…

Por último he de decir que quienes defendemos la integración en la universidad lo hacemos única y exclusivamente con nuestra palabra, sin arrogarnos representaciones que no tenemos ni echando mano de relatos de miedo… A pecho descubierto, con pasión, con tolerancia, pero sin ira.